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Promover el bienestar animal y la protección de la fauna silvestre mediante la educación ambiental, la rehabilitación y la sensibilización sobre el impacto del tráfico ilegal y el maltrato.
Trabajamos para fomentar una convivencia armónica entre las personas y la naturaleza, inspirando cambios positivos y duraderos en la forma en que nos relacionamos con los ecosistemas.


Ser el bioparque de referencia en Bolivia en conservación de la fauna silvestre, inspirando respeto y armonía entre las personas y la naturaleza, y fomentando un futuro donde la biodiversidad y el desarrollo sostenible prosperen juntos.
Agroflori nació hace más de 33 años como un vivero de flores privado de la familia Antezana, ubicado en Quillacollo, Cochabamba. Nuestro fundador, Marcelo Antezana, trabajó 24 años en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) como ingeniero de vuelo, experiencia que le permitió ser testigo de la exportación masiva de fauna y flora silvestre fuera del país. En aquel entonces, la comercialización de vida silvestre aún no estaba penalizada por la legislación boliviana.
Ante esta realidad, Marcelo Antezana decidió rescatar principalmente aves, como loros y guacamayos, que estaban destinadas a salir del país, con el propósito de conservar la vida silvestre dentro de Bolivia. Con el tiempo, comenzó también a recibir aves heridas o abandonadas, que ya no eran deseadas como mascotas, comprometiéndose a brindarles cuidado y protección.
En 1992, tras la promulgación de la Ley del Medio Ambiente N.º 1333, Agroflori obtuvo la autorización correspondiente para continuar con el cuidado de los animales y se transformó en Agroflori Parque de las Aves. Hasta 2015, el refugio no recibía visitas y Marcelo Antezana sostenía su funcionamiento económicamente. Sin embargo, ante la creciente cantidad de animales recibidos por POFOMA y la Gobernación de Cochabamba, los gastos se incrementaron considerablemente. Sin apoyo económico externo, Agroflori abrió entonces sus puertas al público, cobrando una entrada destinada a la manutención de los animales, mientras fortalecía su rol educativo mediante visitas guiadas y la participación de voluntarios.
Con los años, Agroflori amplió su labor, acogiendo también mamíferos, reptiles y anfibios, incluidos algunos endémicos y en peligro de extinción, y reforzando su compromiso con la conservación de la fauna silvestre en Bolivia.
En 2023, Agroflori fue reconocido oficialmente como Bioparque. Actualmente, el 85% de los animales que ingresan provienen de derivaciones de la Policía Forestal y de Protección al Medio Ambiente (POFOMA), a partir de denuncias por maltrato o tráfico ilegal. El bioparque brinda atención veterinaria, refugio y cuidado permanente únicamente a los animales que forman parte del refugio y que no pueden regresar a su hábitat natural, desarrollando además procesos de rehabilitación especializada.

“Marce” es el fundador de Agroflori y una de las figuras clave en el desarrollo del bioparque. Se formó como técnico en sistemas eléctricos y desarrolló gran parte de su carrera profesional en el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), donde se desempeñó como ingeniero de vuelo.
Su trabajo en aviación le permitió conocer diversas realidades culturales y ambientales, despertando un profundo interés por la protección de la naturaleza y el valor de la biodiversidad. Paralelamente, incursionó en actividades creativas y productivas que lo llevaron a la floricultura, campo en el que consolidó su vínculo con el entorno natural.
Fue en este contexto que Marcelo comenzó a acoger y cuidar aves silvestres, experiencia que marcaría el inicio de su compromiso con el bienestar animal y la conservación de la fauna silvestre. Desde entonces, se ha formado durante más de 30 años en el cuidado de la vida silvestre, participando en cursos, talleres, conferencias y congresos, y ha fortalecido su experiencia mediante alianzas con centros de protección y conservación a nivel nacional e internacional.